La comunidad del Emmanuel, nació en Paris, Francia, en 1971, en el seno de la Renovación Carismática Católica, dentro del movimiento de transformación y renovación que produjo el Concilio Vaticano II (1962-1965) y por iniciativa de los laicos Pierre Goursat. y Martine Catta.
Hoy día, con más de 8.000 miembros, la Comunidad está presente en 57 países. Todos los estados de vida están representados: familias, solteros(as), sacerdotes (223), seminaristas (100), laicos consagrados en el celibato (25 hermanos y 170 hermanas). Juntos, en la complementariedad de su estado de vida, ellos se esfuerzan en responder al llamado de Dios: servir y anunciar a Cristo en el mundo contemporáneo.
Pequeña síntesis en video
Adoración, Compasión, Evangelización
El carisma fundacional de la Comunidad del Emmanuel se centra en la comunión profunda entre el sacerdocio común (de todos los bautizados) y el sacerdocio ministerial (de los clérigos), en una misma vida espiritual marcada por la adoración eucarística, adoración a Dios “Emmanuel”, es decir, “Dios con nosotros”. De esta adoración nace la compasión, ella misma fuente del deseo de evangelizar, de anunciar al mundo entero la Buena Nueva de la salvación.
La Comunidad del Emanuel reúne personas que comparten un llamado común ligado a aquel de los primeros cristianos que tenían “un solo corazón y una sola alma” (Hechos 4, 43). Cada miembro de la comunidad se compromete durante un año.
Esta comunidad se dirige a hombres y mujeres insertados en la vida ordinaria, profesional y social de medios, edades y nacionalidades diferentes en el respeto de la vocación propia de cada uno. Así, el Emmanuel reúne tanto personas casadas como solteras, jóvenes, sacerdotes, consagrados en el celibato... por el reconocimiento común de esta llamada, se realiza una fuerte solidaridad y una unidad comunitaria.
Esta unidad se expresa en su vida fraterna, es decir, en los encuentros comunitarios, las maisonnées (reunión en los hogares) y también en diferentes servicios de compasión y de evangelización.
Una comunidad misionera
"Id, pues, a todas las gentes y haced discípulos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"
Esta palabra de Cristo a los apóstoles, es la misiín apostólica (el final del evangelio de San Mateo), es la vocación de la Iglesia. Desde los apóstoles hasta el siglo XXI la Iglesia ha experimentado la fuerza de la evangelización.
La evangelización, es la llamada y el primer carisma del Emmanuel.
Pierre Goursat, el fundador, desde su conversión a los 19 años, recibió en su interior un ardiente deseo por la evangelización. Este fuego nació del contacto diario e íntimo con Jesús en la adoración.
Antes de que la Comunidad del Emmanuel iniciara su marcha, Pierre ya evangelizaba por medio de encuentros personales y sobre todo, la difusión de libros, revistas y del cine.
Con la Efusión del Espíritu, los miembros del Emmanuel se han abierto a los nuevos métodos de la evangelización directa: evangelización en la calle, grupos de oración en las universidades, runiones multitudinarias, revistas, prensa, radio, medios audiovisuales...
Asimismo, cada miembro del Emmanuel está llamado a evangelizar y dar testimonio en su vida cotidiana.
Sea cual sea la forma de evangelización, esta debe ser vivida como un acto humilde, respetuoso y lleno de amor. El anuncio de la Palabra y el testimonio son motivados por el amor a Dios y la compasión por la persona con la que nos encontramos. Esta compasión expresa a la persona el amor de Dios y la Esperanza que da sentido a nuestra vida.
La evangelización es una actitud y un estilo de vida. Por eso los estatutos de la Comunidad la presentan así:
"La gracia profunda de la Comunidad viene de la Adoración Eucarística a Dios realmente presente en medio de nosotros: EMMANUEL. De esta Adoración nace la compasión por todos los hombres que mueren de hambre, material y espiritualmente. De esta compasión nace la sed de evangelizar al mundo entero y especialmente a los más pobres".










