Los días 12, 13 y 14
de noviembre de 2011, una veintena de miembros de la Comunidad del
Emmanuel - Colombia, se reunieron en inmediaciones
a la ciudad de Bucaramanga, Santander, para su segundo gran encuentro -
retiro del año.
La cita tuvo lugar en la casa de
encuentros "La Ermita", a 16 km. al oeste de la
capital del departamento de Santander, en medio de la
montaña, con una vista a la hermosa naturaleza con que Dios
dotó a esta parte del mundo y gozando de un clima medio
andino, propio de los 1600 msnm.
La casa de retiros fue otra
sorpresa: se trató de un lugar especial, de
características monásticas, bello en su
construcción y particular por su condición de
estar habitado sólo por nosotros durante los días
del encuentro.
No dejó de ser especial ver a familias completas con sus hijos
de todas las edades en este lugar creado
para servir de monasterio.
Un buen grupo de
hermanos de Bogotá hicieron un gran esfuerzo al viajar por
más de 10 horas de ida y 10 de vuelta, para encontrarse con
sus hermanos de Bucaramanga, en una época no muy
recomendable para los viajes terrestres, dadas las inclementes lluvias
que azotan al país y que han generado numerosos derrumbes e
indundaciones aquí y allá. Y precisamente una de
las regiones más afectadas ha sido el departamento de
Santander, región donde se dio nuestro encuentro.
Durante tres días,
nos organizamos para orar intensamente, reflexionar, trabajar,
servirnos mutuamente, compartir experiencias y
conocernos más, al mejor "estilo" del Emmanuel.
Fue muy valioso ver a
niños, jóvenes y adultos integrados en una misma
causa, en pos de un ideal trazado por Pierre Goursat,
iniciador de este "proyecto de vida".
Contamos además, con
la invaluable compañía del padre Freddy Ramírez,
capellán de la Universidad Industrial de Santander, quien
presidió con gran cariño y
gozo las eucaristías y nos sirvió en el
Sacramento de la Reconciliación.
Tuvimos además, la
oportunidad de Adorar, pedir Espíritu Santo y
profundizar en la oración, fundamental para
enraizarnos en Jesús, aprender a ver el mundo como El lo ve
y poder así experimentar la Compasión,
necesaria para servir a nuestros hermanos en esta vida y
proclamar con ardor a Cristo Resucitado.
Esperamos que estos encuentros
se repitan más a menudo. ¡Vaya que los
necesitamos!
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ALGUNAS FOTOGRAFÍAS
DEL ENCUENTRO
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