Skip to content. Skip to navigation
 
   
Emmanuel Internacional en: 
♦ ¿Quienes somos?
♦ Nuestra historia
♦ Un camino en Colombia
♦ Adoración, compasión y evangelización
¿Cómo orar?
Alabanza
De la adoración a la compasión
Evangelización
María, madre nuestra
♦ Amor y Verdad
♦ Buena Semilla
♦ Fidesco
♦ La Maisonnée
♦ Encuentros Comunitarios
♦ Ser miembro Emmanuel
♦ Formación
Documentación para estudiar y reflexionar
Biblioteca Electrónica Cristiana
Programa de radio "Fuego y Esperanza"
♦ Todas las noticias
♦ Videos
♦ Intenciones de oración
CELAM

CEC


Vida nueva
minutodedios

radiomaria
RIIAL
Red Informática de la
Iglesia en América Latina

 
Fidesco
Testimonios de voluntarios en Colombia
La labor de FIDESCO, no sólo ha contribuido a la solidaridad entre pueblos y personas, sino que además ha generado muchas experiencias que vale la pena transmitir.


Thierry Wassmer (Voluntario 2009-2011)


¿Por qué viniste a Colombia?

Me llamo Thierry, soy francés. Después de terminar mi bachillerato, ingresé a la carrera de derecho en la ciudad de Lille, al norte de Francia. Pero un año y medio más tarde abandoné esos estudios porque me di cuenta que no era lo que soñaba. Finalicé el año escolar trabajando en un centro para personas con discapacidad mental. Luego quise tener un año de experiencia libre, antes de empezar otra carrera. Por eso me fui a México durante seis meses, como profesor de francés e inglés. Allí aprendí el significado del contacto humano. De regreso en Europa, fui a Bélgica a estudiar educación especial. Tres años más tarde, en 2009, aproveché el hecho de no tener esposa ni trabajo, para dar 2 años de mi vida a una obra social en un país extranjero. Entonces contacté a FIDESCO.

¿Como te imaginabas Colombia antes de venir?

Cuando FIDESCO me llamó para decirme que tenían un trabajo para mí en Colombia, no podía decir nada. Espere algunos segundos esperando que me dieran otra opción, ¡pero no fue así!. Lo único que sabía de Colombia es lo que los medios de comunicación nos han transmitido: guerrilla, secuestros, droga, corrupción... todo lo malo. Tras conocer la noticia, conocí a una pareja que había hecho un voluntariado en Colombia. Ellos me dieron otro tipo de referencias: la existencia de gente amable y de un país maravilloso. Al finalizar, me dijeron que tenía una gran suerte de ir a Colombia. Yo entonces no veía donde estaba la suerte: ¡Viajar a un país lleno de violencia...! Poco después encontré algunos colombianos y varios franceses que habían ido a Colombia, quienes me dieron indicaciones similares. Entonces, cambie de opinión radicalmente. Ahora tenía muchas ganas de irme para Colombia y descubrir este "país tan maravilloso" del que estos amigos hablaban.

¿En que consiste tu trabajo y cual es tu experiencia al respecto?

Trabajo en Ciudad Bolívar, uno de los barrios mas necesitado de Bogotá, en un centro para niños discapacitados. Durante mis estudios había hecho algunas prácticas, pero nunca había trabajado con personas que tuvieran discapacidad múltiple, que es lo que tienen los niños del centro. Cuando llegué, el centro no funcionaba; los primeros meses tuve que caminar por todo el barrio y entrar a las casas para encontrar estos niños y sus familias. Había que presentar el proyecto y contestar a las preguntas de las familias. Muchos padres no entendían por qué quería yo hacer ese trabajo, diciendo cosas como: "los niños nunca salen" y que "no sirven para nada" (¡!). A partir de marzo de 2010 he logrado acoger a 35 niños por semana. Encontré fondos para tener una camioneta con un chofer y, gracias a la camioneta, puedo recoger a los niños, cada uno con su cuidador. Trabajo en torno a la relación entre niños y padres. En este momento, busco fondos para comprar una camioneta adaptada para discapacitados y llevarlos a parques y otros sitios de esparcimiento.

¿Qué has aprendido para tu vida personal y cristiana?

En mi vida personal he aprendido que si quiero algo, tengo que ir buscarlo y no quedar esperando a que venga solo. También he aprendido la importancia de lograr consensos, para evitar molestar a la gente y procurar mejores resultados.

A partir del mes de septiembre tengo un compañero de misión (de FIDESCO) que vive conmigo. Con él, puedo hablar de religión. No tenemos la misma manera de orar. Al inicio, pensaba que esta diferencia iba a molestarme, pero descubrí que ello puede ser aprovechado para enriquecer nuestra fe.

¿Qué se siente dedicar parte de su vida a los demás?

Una gran responsabilidad y también una frustración. Hay que olvidar los problemas personales. No puedo llegar por la mañana y estar de mal humor porque algo malo me pasó. ¡La gente que esta en frente tiene una cantidad de problemas peores que los míos!. Con estas personas, lo poquito que hago es bien visto y me anima mucho a hacer cada vez más. Por eso mismo, tengo algo de frustración, porque siempre quiero hacer mas para ellos, pero la falta de tiempo, la falta de dinero... pone limitaciones a mi trabajo.

¿Qué es lo que más te ha gustado y lo que menos te ha gustado de tu experiencia?

Lo que más me ha gustado ha sido el carácter de las personas, tanto aquellas con quienes trabajo, como también los amigos que he logrado hacer. Siempre he sido bien acogido y la gente ha estado preocupada por mí, por saber si estoy bien o si necesito algo. Pienso que los colombianos saben que Colombia tiene una fama muy negativa en el resto del mundo y quieren dar otra imagen del país a los extranjeros. Por otro lado, lo que más me costó aceptar al principio fue la falta de puntualidad. ¡Siempre he tenido que citar a las personas 30 minutos antes para estar seguro de empezar a la hora!.

¿Que es lo que más te ha sorprendido?

Lo que todavía me sorprende mucho es la diferencia tan grande que hay entre pobres y ricos. En Europa, existe también esta diferencia pero no se nota tanto. Aquí, en Bogota, podemos ver edificios muy grandes, con apartamentos muy bonitos y, al lado, un barrio muy pobre lleno de familias numerosas que viven en espacios muy chiquitos... ¡y todos están acostumbrados!.

En mi trabajo, hay algo que todavía me sorprende: es la reacción de los padres frente a mi interés por hacer actividades con sus hijos discapacitados. Todavía algunos padres me dicen que eso no sirve y que el niño nunca podrá hacer nada, que el niño no sirve para nada. Al contrario, hay familias que son muy agradecidas y, de una manera u otra quieren ayudar.

¿Qué quisieras agregar a esta entrevista?

En Colombia existe un dicho: "El único riesgo en Colombia, es que te quieres quedar". Todavía no se si me quedaré... pero sí, este país realmente me encanta.

  • Thierry Wassmer, con Caroline Maillard (der.) y Florence de Boussineau (izq.), sus compañeras de Misión

    inicio Comunidad del Emmanuel - Colombia, 2009-2011 / webmaster@emmanuel-colombia.info